En la sobremesa y entre canticos ebrios, Tomó su vaso a medio lleno, Para dar un golpe fuerte en la mesa.
Y así, los encaro con recelo:
- “ustedes, viven y se matan en el momento en que mas vida desean, Salud para ustedes es palabra de caos, pero su mente se liga a su salud, Sus mentes pobres logran deformar sus deseos y transformarlos en un loco juicio exprés, donde el veredicto será quebrantado. Ustedes comen mientras digieren, exhalan mientras luego inhalan, sueñan mientras están despiertos, viven mientras se aniquilan. Este trago de mezcla de alcohol me provoca menos jaquecas y nauseas que sus podridas vidas.”-
Dicho esto, abandonó la mesa y mientras dejaba un peldaño tras otro bajo sus suelas, se decía a si mismo:
-“Hoy me abandono, no soporto tener existencia para que desaparezca, hoy tendré el mejor paso que hará que perdure, dejo de lado toda tentación, toda satisfacción, toda penumbra, volveré al embrión dentro del vientre materno, ajeno de conocimiento.”-
Llegando a su lugar destinado exclama:
-“¡hoy los dejo, para acompañarlos! ¡el caer no siempre es vacio! ¡Hoy naceré de nuevo!”-
Y entre un pie en el borde y otro en la atmosfera, el gran paso se vuelve un gran vuelo, un gran momento, del cual, no se sabe que firmamento nos limita, libre vuela en búsqueda del placido lugar donde solo se alimenta el espíritu. Grandes alas tapan la luz de la luna, dejando una gran obscuridad entre los que estaban esa noche.